Nos ha dejado. Uno de los compositores de mayor proyección de los últimos años, el islandés Jóhann Jóhannsson, nos dejó el pasado viernes. Natural de Reykjávik, comenzó su andadura musical con diversas bandas y sobretodo participando en una organización artística centrada en fomentar la música de forma interdisciplinar. Fue ahí donde forjó un estilo tremendamente íntimo, que mezclaba la música clásica con la electrónica de una manera minimalista, dando como resultado obras muy ambientales, capaces de despertar emociones contrarias entre sí.

Ducho en el piano, órgano y sintetizador, consiguió labrarse un nombre  gracias a la composición de bandas sonoras para diferentes directores locales y programas de televisión. Sin embargo, tras su colaboración con el director canadiense Dennis Villeneuve el 2013, su obra vivió un crecimiento exponencial. Bandas Sonoras como las de «Arrival«, «The Theory of Everything» o «Sicario» le avalan. Sin embargo, siempre modesto, sabía decir que no cuando creía que su proyecto no encajaba con el que le ofrecían, como en los casos de «Bladerunner 2049» o «Mother!«, en los que tras trabajar en una composición inicial, dejó que otro ocupase su lugar con tal de dar otro estilo más apropiado al resultado final. Sin duda un paso valiente y humilde en la vida de cualquier artista.

Pero no todo fueron Bandas Sonoras. Con los años llegó a lanzar ocho álbumes en solitario, de los cuáles nos quedamos con el quinto, llamado «Fordlândia«. Editado el 2008 por el sello británico 4AD, es un álbum centrado en una curiosa experiencia llevada a cabo por Henry Ford. Sí, el de los coches. Corría el año 1920 cuando el empresario americano trató de construir una ciudad entera en el corazón del Amazonas, a imagen y semejanza de las ciudades norteamericanas, con el fin de establecer allí una fábrica de neumáticos aprovechando la cercanía a las fuentes de caucho. Evidentemente, la monumental obra y los conflictos con los trabajadores desplazados – y sus familias- no llegaron a buen puerto y el proyecto de Fordlandia acabó enterrado y olvidado en la selva. Jóhann lo recupera para inspirarse en un álbum precioso, de principio a fin, lento y sosegado, pero con intervalos constantes llamados Melodia que le aportan dinamismo minimalista en estado puro. Su obra servirá como un excelente legado.

  1. Fordlandia
  2. Melodia (I)
  3. The Rocket Builder (Io Pan!)
  4. Melodia (II)
  5. Aerial View
  6. Melodia (III)
  7. Chimaerica
  8. Melodia (IV)
  9. The Great God Pan Is Dead
  10. Melodia (Guidelines for a Space Propulsion Device Based on Heim’s Quantum Theory)
  11. How We Left Fordlandia
  12. Abandoned Locomotive Overgrown by Luxuriant Vegetation