En la norteña Suecia encontramos una escena musical bastante interesante desde hace ya un par de décadas. Famosos por las bandas de metal más oscuras, las cuáles se reparten junto a los vecinos noruegos, los suecos no sólo exportan oscuridad, sino muchísimos más géneros que aveces se dan por obviados. Y lo cierto es que muchos de esos proyectos nacen de bandas de los más variados géneros del metal, que van evolucionando en su sonido. Ahí están Opeth, Katatonia, o nuestros protagonistas de hoy: Graveyard.

Nacidos de la separación de la banda de Doom/Stoner Norrsken, la cuál, por cierto, se renombró más tarde a Witchcraft; no hay que dejar que el nombre nos engañe. Graveyard no hace referencia a lo satánico o la muerte, sino al regreso a las raíces musicales de sus dos fundadores: un rock más plano y directo. Y lo cierto es que la fórmula les salió bien, ya bajo un cuarteto, con un sonido que recuerda mucho a Led Zeppelin, Black Sabbath, los Rolling Stones e incluso a la mismísima Janis Joplin. Esta mezcla tan ambiciosa, no hace más que dejar clara una cosa: Graveyard saben qué quieren tocar y cómo hacerlo. Y una buena muestra de ello es su segundo álbum: ‘Hisingen Blues‘, lanzado el 2011 bajo el sello Nuclear Blast y producido por Don Alsterberg (el mismo productor para José González y Junip). Sin duda el Rock más amplio y sin complejos que podamos escuchar hoy día, con un gran énfasis en el sonido de los setenta, psicodélico y desgarrador pero lleno de emociones.

  1. Ain’t Fit To Live Here
  2. No Good, Mr. Holden
  3. Hisingen Blues
  4. Uncomfortably Numb
  5. Buying Truth
  6. Longing
  7. Ungrateful are the Dead
  8. RSS
  9. The Siren