Para muchos, el grupo de hoy posiblemente sea lo más extraño que se les pueda recomendar, pero lo cierto es que tiene sus fans incondicionales y está considerada como una de las bandas más valientes e imaginativas.

Cuando pones un disco de Magma, tienes que tener en cuenta que no es un grupo para todo el mundo. Christian Vander concibió el grupo con la necesidad de crear un estilo novedoso y alejado de las corrientes de 1969, considerando que tras la muerte de John Coltrane, músico de Jazz por el que sentía gran admiración, no se podría innovar más bajo ese género. De esta forma da a luz en París el Zeuhl, un nuevo género, fuertemente influenciado por el jazz y el rock más vanguardistas, partiendo de artistas como el propio Coltrane, Frank Zappa o Soft Machine; pero incluyendo también grandes dosis de Stravinsky y otros compositores contemporáneos. La formación clásica de Vander le permitió crear una banda para la cuál compondría, cantaría y tocaría la batería, entre otras muchas facetas, durante más de 45 años, con una formación de alto nivel y casi perpetua.

Es importante tener eso en cuenta, puesto que el Zeuhl, que por cierto ha creado escuela, está basado en la oposición al poder de las discográficas a la hora de crear, y fruto de ese espíritu inconformista da lugar a todo una nuevo lenguaje fonético, el Kobaïa; lengua que sería la base de todas las canciones de los franceses, que además se pueden agrupar entre sí según su base conceptual, en un gran hilo narrativo. Así, el Kobaïa está compuesto de sonidos aparentemente inconexos, pero que van en estrecha relación con la música, dotándola de un sentido a lo largo de unas piezas de casi cuarenta minutos en algunos casos, y que en su primera fase, cuentan la historia de un grupo de humanos que descubren y colonizan un nuevo planeta, Kobaïa, en un intento por huir de una Tierra al borde del colapso ecológico. Las sucesivas piezas, o álbumes, de este gran sistema conceptual componen los conflictos de los antecesores y descendientes de este grupo de Kobaïanos. Como si se tratase de un gran universo narrativo al más puro estilo de la Fundación de Asimov, que hasta el propio Alejandro Jodorowski quiso introducir en su visión para la película Dune.

En ‘Mekanik Destruktiw Kommandoh‘, el tercer álbum lanzado en 1973, se da por concluida la primera pieza de su gran narración, Kobaïa; y se lo agrupa en un segundo nivel junto a otros álbumes, llamado Theusz Hamtaahk. Está considerado como la obra magna de los franceses, originalmente lanzado bajo un sólo tema  llamado Mekanik Kommandoh, siendo así rechazado por los editores, y una de las piezas clave dentro del rock progresivo en el que se engloba a Magma. Y si bien no es la mejor forma de comenzar a bucear en la discografía de los parisinos (según el propio Vander, el mejor para ello sería Félicité Thösz del año 2012), sí que es el álbum por el cuál debería uno quedarse con el nombre de una banda mítica, que todavía sigue en activo.

  1. Hortz Fur Dëhn Stekëhn West
  2. Ïma sürï Dondaï
  3. Kobaïa is de Hündïn
  4. Da Zeuhl wortz Mekanïk
  5. Nebëhr Gudahtt
  6. Mekanïk Kommandöh
  7. Kreühn Köhrmahn Iss de Hündïn