Recién llegado a nuestras manos después de la ansiosa espera desde la compra en la preventa, ya hemos podido escuchar y disfrutar el quinto y último álbum del británico Steven Wilson.

Este disco supone un cambio (otra vez) en la carrera musical del artista para adentrarse en el pop progresivo de los 80 que tanto triunfó gracias a los artistas como Kate Bush, Tears for Fears, Peter Gabriel, Talk Talk, etc. pero sin alejarse demasiado de sus raíces progresivas como se puede apreciar en canciones del álbum como Refuge o, sobretodo, Detonation.

Las letras del álbum son una crítica al caos actual donde la verdad está tomada como algo subjetivo y flexible, la vida cotidiana de los refugiados, el terrorismo, pero también un soplo de escapismo, optimismo y felicidad.

Según Wilson, este pop significa música compleja que puede ser disfrutada en distintos niveles; las melodías son más bien sencillas y pegadizas, sin embargo, si se profundiza se pueden apreciar detalles y letras muy elaborados.

En definitiva, Steven se aleja de sus anteriores obras de carácter pesimista y triste y presenta uno más optimista siendo probablemente su álbum más accesible pero manteniendo la calidad y la originalidad siempre presentes en él.

Esperamos con las entradas y ganas de verlo en su paso por España durante la gira del disco en febrero del 2018.